EL BLOG DE MARIA ANGELICA RODRIGUEZ

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domingo, 12 de mayo de 2013

La Educación Musical en la Escuela Maternal

"Este artículo se propone abordar el tema de la enseñanza de la música en el jardín maternal apelando a marcos de referencia propios de la educación infantil, con la intención de dar claridad a un tópico en el que no se ha profundizado lo suficiente como para que las discusiones y elaboraciones teóricas cristalicen el objeto de conocimiento al nos referimos (por cuanto “La Música” tal como la percibe un bebé de entre 45 días y 2 años de edad requiere una definición particular) y la concepción desde la que me propongo entender la relación entre los bebés y tal objeto de conocimiento. Para los bebés la música no es un objeto de degustación estética, ya que carecen de la organización perceptiva que implica la apreciación estética. De esto se infiere que tampoco será entendida como un objeto organizado y por ende no susceptible del abordaje analítico que está implícito en la clásica organización de los contenidos sobre los distintos atributos del sonido (altura, intensidad, timbre, duración…). Sí el cambio, es posible entender la percepción de la música en esta etapa como un espacio de ejercicio sensorial, una experiencia física, siguiendo a Spitz, más cercana a la “recepción” que a la percepción y definitivamente una fuente de placer sensoria. Para un bebé o niño pequeño, la música tiene sentido en relación a los objetos culturales sobre los que se deposita, un instrumento, una canción, un juego o un juguete. En ese sentido la definición intuitiva que el niño construye de ésta se compone de sonidos y movimientos, de gestos, de balanceos, de palabras, de silencios, en un sentido amplio. Para entender más estos conceptos tomaremos un precepto vigotskiano: “los significados, los contenidos evolucionan”. Esta evolución implica que el mismo objeto es redefinido, re-jerarquizado y re-presentado continuamente. Así veamos en qué podría irse transformando un objeto cultural musical (“la canción”) en la percepción de un sujeto desde su nacimiento hasta la escolaridad avanzada: Una canción es percibida como: • Una experiencia sonora diferenciada que percibo desde mi cuna. • Un sonido que emiten otros seres distintos de mí. • Algo que me da risa. • Un juego que realizo con un adulto. • Algo que comienza y termina, dándome ganas de que empiece de nuevo. • Un juego en el que puedo intervenir con un movimiento. • Un juego en el puedo intervenir con un grito, aplauso… • Un sonido del que yo puedo emitir una parte. • Un sonido que puedo producir y que está hecho de palabras. • Una actividad que puedo realizar al igual que otros, es decir: un indicador de pertenencia. • Una actividad que no sólo me produce placer a mí, sino que produce enorme alegría a los adultos si yo la realizo, es decir: un indicador de status cultural. • Un producto que resulta de trabajar algún tiempo con el profe de música. • Algo sobre lo que pueda variar e inventar. Esta evolución del significado de un objeto cuenta tanto para el objeto en sí, como para las relaciones interpersonales en el marco de las actuales se van definiendo esos mismos significados. La relación del niño con los objetos (entendido el objeto en un sentido amplio, en referencia a objetos de conocimiento, objetos culturales, conceptos, espacios, palabras, etc.) es mediada por el adulto, que proporciona indicios y herramientas para esa evolución de los significados. A cada una de las concepciones subyace la adquisición de una nueva herramienta para construir ese objeto cultural que es la canción, y son esas herramientas los contenidos de enseñanza de la música en la Escuela Maternal.

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